El estreno de Toy Story 5 dominó ampliamente la taquilla argentina y se quedó con más del 80% de la recaudación del mercado. La nueva producción de Disney vendió 700.582 entradas en 656 pantallas y recaud...
Toy Story 5
TITULO ORIGINAL: Toy Story 5
VOCES ORIGINALES: Penélope Cruz, Joan Cusack, Wallace Shawn, Greta Lee, Keanu Reeves, Tim Allen, Tom Hanks.
GENERO: Fantasía, Familiar, Aventuras, Animación.
DIRECCION: Andrew Stanton.
ORIGEN: Estados Unidos.
DISTRIBUIDORA: Buena Vista - Disney
ESTRENO: 18 de Junio de 2026
DATOS PARA DESTACAR:
- Funciones preestreno miércoles 17/6.
103 Minutos
Audiencia General
Cuando Woody, Buzz, Jessie y la pandilla se encuentran con un recién llegado de alta tecnología, sus aventuras dan un giro inesperado mientras compiten por demostrar que los juguetes más valiosos de la vida no se limitan a códigos y chips.
RESUMEN CRITICAS
Hugo Zapata B
Matías Lértora A
IMDB (Internacional) 7.8
Rotten Tomatoes (USA) 94 %
Clarín muy buena
La Nación muy buena
Página 12 7
CRÍTICA DE HUGO ZAPATA
Un manotazo de ahogado entretenido que funciona.
Hace años que los filmes de Pixar dejaron de representar la vanguardia de la animación estadounidense. Más allá del crecimiento notable que tuvieron otras productoras como Laika, Sony, DreamWorks e Illumination, la compañía de la lamparita inició su descenso cuando comenzó a exprimir la fórmula de las secuelas y Disney convirtió a los filmes originales en contenido de relleno para su plataforma de streaming.
Al margen de que también ofrecieron títulos horrendos como Lightyear, donde la pereza creativa tuvo su expresión más explícita.
Este año regresan con una propuesta vintage cuya finalidad consiste en brindar un refugio de confort emocional al fandom de culto pagano que extrañaba "las películas de antes".
El director Andrew Stanton, quien sobrevivió en la industria tras el fracaso de John Carter, como un buen alumno aplicado les ofrece a los espectadores nostálgicos exactamente lo que buscaban.
Toy Story 5 incluye todos los grandes éxitos de Pixar. No faltan los personajes graciosos, la obsesión enfermiza con el trauma, la secuencia manipuladora destinada a hacerte llorar, el mensaje correcto dirigido a los adultos —que los chicos ignoran y olvidan cinco minutos después de salir del cine— y la infaltable música de Randy Newman.
La novedad es que en esta oportunidad le dieron un mayor protagonismo a Jesse, la muñeca vaquera introducida en la segunda entrega de la saga, que había terminado desdibujada en los filmes previos.
Esta es su gran película individual y el resto de los personajes la acompañan en la nueva aventura. La justificación del regreso de Woody resulta forzada, pero el marketing necesitaba vender la película.
De hecho, el título más apropiado hubiera sido Jesse: una historia de Toy Story, ya que la dupla de Buzz y el cowboy en este episodio queda relegada a un rol secundario.
La premisa que sostiene el conflicto es atractiva y confronta a los juguetes tradicionales con el avance de los dispositivos tecnológicos que alejan a los niños de las actividades que estimulan la imaginación.
El film de Stanton evita demonizar la tecnología y promueve su uso equilibrado en una moraleja dirigida a esa camada de padres que expone a los chicos a las pantallas desde los primeros meses de vida.
No hay grandes objeciones para hacerle a esta producción, más allá de algunos baches narrativos que presenta la historia.
La película tarda más de lo necesario en establecer el conflicto central debido a una subtrama tediosa relacionada con Lightyear que podría haberse eliminado por completo sin afectar el contenido principal.
Toy Story 5 funciona como un relleno ameno para el público infantil mientras la compañía prepara el estreno de Gatto, una propuesta mucho más interesante donde combinarán por primera vez CGI hiperrealista con animación 2D realizada a mano.
Su estreno está previsto para marzo del año que viene.
CRÍTICA DE MATÍAS LÉRTORA
“¿Cuál es la mejor Toy Story? La que estás viendo en ese momento”. Una gran frase que dice una amiga y que es muy cierta. Aplica a las cuatro entregas anteriores y aplica a esta nueva aventura.
¿Era necesaria? No. Así como tampoco lo fue la cuarta parte. Pero eso no importa, porque lo que transmite está a la orden del día. Porque si algo entendió Pixar durante más de 30 años es que Toy Story nunca fue solamente sobre juguetes: fue sobre crecer, cambiar, dejar ir y encontrar nuestro lugar cuando sentimos que ya no somos necesarios.
Y ahí está el gran mérito de esta quinta entrega: entiende que los personajes siguen teniendo algo para decir. La frescura y vigencia de Woody, Buzz, Jessie y compañía sorprende, especialmente porque hablamos de figuras que ya tienen más de tres décadas en la historia del cine. Pocos universos logran sobrevivir tanto tiempo sin convertirse simplemente en una repetición de fórmulas.
La idea de que el antagonista sea la tecnología y cómo las pantallas afectan a los niños no solo es una buena, sino que es un reflejo perfecto del momento que vivimos. Pero lo interesante es que la película no se queda en el discurso fácil de “la tecnología es mala”. Va más profundo: habla de la conexión humana, del juego como herramienta de imaginación y de cómo los chicos encuentran nuevas formas de vincularse en un mundo cada vez más digital.
Porque al final, como pasó siempre en Toy Story, el conflicto externo es apenas la excusa. Lo importante está en lo emocional. En ese miedo universal de ser reemplazado. Antes fue un juguete nuevo, después fue crecer, después fue entender que algunos caminos se separan. Ahora es una pantalla que amenaza con ocupar el lugar del juego tradicional.
Y sí, me hizo llorar. Bastante. Pero no por nostalgia fácil ni por el simple hecho de reencontrarse con personajes queridos. Me emocionó porque Toy Story siempre tuvo esa capacidad de hablar de cosas mucho más grandes que unos juguetes: la amistad, el paso del tiempo, los cambios y ese miedo que todos tenemos a dejar de ser importantes para alguien.
Y ahí Pixar vuelve a hacer lo que mejor sabe: agarrar algo cotidiano y convertirlo en una aventura que puede disfrutar un chico, pero que seguramente le pega mucho más fuerte al adulto que lo acompaña.
Porque quizás esa sea la verdadera magia de Toy Story: no importa cuántos años pasen, siempre encuentra una manera de recordarnos quiénes fuimos, quiénes somos y qué cosas nunca deberíamos perder.
Por ello, espero más Toy Story en mi vida en los años venideros.
CRÍTICAS DEL PUBLICO
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