Los cines comenzaron con la venta anticipada de La Odisea, lo nuevo de Christopher Nolan. Esta adaptación basada en el clásico de Homero, es una de las películas más esperadas y llega para reforzar la cartelera en las v...
La Odisea
TITULO ORIGINAL: The Odyssey
ACTORES PRINCIPALES: Lupita Nyong'o, Charlize Theron, . Zendaya, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Tom Holland, Matt Damon.
GENERO: Fantasía, Aventuras, Acción.
DIRECCION: Christopher Nolan.
ORIGEN: Reino Unido, Estados Unidos.
DISTRIBUIDORA: UIP
ESTRENO: 16 de Julio de 2026
173 Minutos
Supervición parental sugerida
Adaptación del clásico "La Odisea" de Homero. Los peligros y aprendizajes con los que se topa Odiseo, rey de Ítaca, de retorno a su casa luego de la mítica guerra de Troya.
RESUMEN CRITICAS
Hugo Zapata B
Matías Lértora B +
IMDB (Internacional) 8.3
Rotten Tomatoes (USA) 95 %
Clarín muy buena
La Nación buena
Página 12 7
CRÍTICA DE HUGO ZAPATA
Desde 1911 a la fecha, una particularidad fascinante que tuvieron las adaptaciones de La Odisea es que siempre le ofrecieron al público interpretaciones diferentes del poema de Homero.
Algunas apostaron al entretenimiento dentro del género de aventuras y otras optaron por deconstruir los personajes de la mitología griega con narrativas más experimentales, como lo hizo Franco Piavoli en Nostos: The Return (1989).
Salvo por la miniserie de televisión producida por Francis Ford Coppola en 1997, la industria estadounidense nunca le prestó demasiada atención a la travesía de Ulises y todas las películas previas siempre se gestaron dentro del cine europeo.
En su nueva obra, Christopher Nolan repara esta cuestión con un espectáculo imponente que evoca el espíritu de los viejos filmes épicos de Hollywood de la década de 1950.
Como suele ser habitual en sus filmes, la propuesta ofrece un prodigio técnico intachable, con un guion que resulta insípido en los aspectos emocionales.
En esta versión de La Odisea, el realizador desarrolla una reimaginación personal del poema de Homero que se siente demasiado superficial y carece de la profundidad dramática que tuvieron otras producciones del pasado.
El ejemplo más cercano es The Return (2024), con un extraordinario Ralph Fiennes, que desarrolló una exploración psicológica de los traumas de Ulises mucho más compleja e interesante.
Queda la impresión de que a Nolan no le interesan estas cuestiones y todo su foco de atención se concentra en la puesta en escena, donde la película reúne sus mayores virtudes.
Si sólo buscás un escapismo pochoclero y no te interesan demasiado los temas que aborda La Odisea probablemente vas a salir satisfecho del cine.
Especialmente si la ves en el formato de la pantalla IMAX que aporta una experiencia más inmersiva.
Desde que se anunció el proyecto despertaba muchísima curiosidad descubrir cómo representaría los elementos fantásticos asociados a esta propuesta, debido a la obsesión que tiene el director con el realismo.
La sorpresa es que, lejos de evadirlos, Nolan los adapta con ingenio sin traicionar su integridad artística. A través de un estupendo empleo de los efectos prácticos, el film ofrece secuencias impactantes, como el encuentro de Ulises con el cíclope Polifemo, que incorpora elementos del cine de terror.
Un concepto que luego reaparece en el famoso pasaje de Circe con los cerdos, donde el director incursiona directamente en el subgénero del body horror. Un gran momento con Samantha Morton, quien sobresale entre las mejores figuras de esta película.
Dentro del elenco, Matt Damon cumple con una versión más fría de Ulises que, si bien resulta funcional en el film, carece del desarrollo que tuvieron otras encarnaciones.
Anne Hathaway retoma la versión feminista de Penélope que estableció Greta Scacchi en 1997 y ofrece una labor correcta, donde encuentra más espacio para sobresalir entre las figuras femeninas.
Todo lo contrario ocurre con Zendaya, Lupita Nyong’o y Charlize Theron, quienes terminan desperdiciadas en roles muy limitados que no aportan nada sustancial a la trama central.
Una situación parecida se da con Elliot Page como Sinon, el primo de Ulises que convence a los troyanos de introducir el famoso caballo de madera dentro de su ciudad.
Aunque el personaje no pertenece a La Odisea, el director lo incorporó en esta versión con una breve participación especial del actor.
Entre las figuras más destacadas del reparto sobresalen Robert Pattinson, como uno de los pretendientes sociópatas que acosan a Penélope, y John Leguizamo, quien le aporta una dosis de humanidad al film en el rol de Eumeo, el sirviente fiel de Ulises.
La película tiene un comienzo lento y demanda un poco de paciencia hasta que se introducen los personajes principales y el espectador se acostumbra a la narración no lineal, fragmentada, con continuos saltos temporales.
Una vez que toma ritmo y Nolan comienza a desarrollar el conflicto de Ulises, el espectáculo resulta más dinámico y la duración de 173 minutos no se siente pesada en absoluto.
El año que viene probablemente coseche un par nominaciones al Oscar en los aspectos técnicos, donde tiene la posibilidad de destacarse en las categorías de Mejor fotografía, sonido, y banda sonora, con la ecléctica labor de Ludwig Göransson.
Creo que esta versión de La Odisea será más disfrutada por los fans pasionales del director que por los amantes de la mitología, quienes encontrarán una interpretación livianita de un texto con temáticas complejas que ameritaba un guion más inspirado.
CRÍTICA DE MATÍAS LÉRTORA
Antes de verla pensé que la pregunta era inevitable: ¿puede Christopher Nolan superar Oppenheimer (2023)? La respuesta, al menos para mí, es no. Pero esa respuesta está lejos de ser una crítica.
Porque no todas las películas de un director tienen que ser su obra definitiva. No todas tienen que ser su “opus”. Oppenheimer sigue ocupando ese lugar dentro de su filmografía. Y eso no impide que La Odisea sea una experiencia cinematográfica extraordinaria.
Nolan toma probablemente el relato más antiguo e influyente de la historia occidental y lo convierte en un espectáculo gigantesco sin resignar aquello que mejor sabe hacer: filmar con una convicción que hoy parece pertenecer a otra época. Nadie rueda como él. Nadie piensa la escala, el movimiento de cámara, la utilización del formato IMAX y la construcción del espacio con semejante ambición. Desde el primer minuto la película abruma por su puesta en escena. Cada plano transmite la sensación de que estamos viendo cine en mayúsculas.
Lo más interesante es que no intenta modernizar a Homero para volverlo “cool”. La historia sigue siendo la de siempre: el viaje, el regreso, la pérdida, la tentación, el tiempo que transforma a los héroes. Nolan simplemente la cuenta a su manera. Con estructuras temporales que desafían al espectador, con un diseño sonoro imponente y con una confianza absoluta en la inteligencia del público.
Matt Damon encuentra uno de los mejores papeles de su carrera reciente. Construye un Odiseo cansado, inteligente, vulnerable y obstinado, sosteniendo el peso emocional de una película inmensa. Pero sería injusto detenerse únicamente en él porque el elenco completo está impecable. Cada aparición suma presencia y personalidad, desde los personajes centrales hasta aquellos que tienen apenas unos minutos en pantalla. Es uno de esos repartos donde todos parecen entender exactamente la película que están haciendo.
También vale destacar algo que nunca debió ser tema de discusión. Las polémicas que surgieron alrededor de la participación de Lupita Nyong’o y Elliot Page dijeron mucho menos sobre la película que sobre quienes las impulsaron. Gran parte de esos cuestionamientos nacieron desde sectores reaccionarios obsesionados con convertir cualquier decisión de casting en una batalla cultural. La película les responde de la mejor manera posible: con interpretaciones excelentes que justifican plenamente cada elección.
¿Tiene puntos flojos? Sí. Las tres horas de duración terminan pesando. Hay un tramo, especialmente en el último tercio, donde el ritmo pierde algo de fuerza y la experiencia se resiente. No llega a romper la película, pero sí le resta parte del impacto que venía construyendo con tanta precisión.
Aun así, estamos frente a uno de los grandes estrenos del año. Una película que confirma algo que ya parecía evidente: Christopher Nolan sigue siendo uno de los pocos directores capaces de convencer a un estudio de invertir cientos de millones de dólares para hacer cine de autor a una escala industrial. Y después llevar al público a vivir esa experiencia en una sala.
No, La Odisea no supera a Oppenheimer. Tampoco lo necesita. Es otro capítulo enorme en la carrera de un director que, incluso cuando no alcanza su techo, sigue haciendo un cine que prácticamente nadie más puede hacer.
CRÍTICAS DEL PUBLICO
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