Uno de los estrenos del 2026 más hablados es el que tiene a Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas, quienes traerán a la vida a Cathy y Heathcliff de “"Cumbres Borrascosas"” de Emerald Fennell, una adap...
Cumbres Borrascosas
TITULO ORIGINAL: Wuthering Heights
ACTORES PRINCIPALES: Jacob Elordi, Margot Robbie.
GENERO: Romance, Drama.
DIRECCION: Emerald Fennell.
ORIGEN: Reino Unido, Estados Unidos.
DISTRIBUIDORA: Warner Bros
ESTRENO: 12 de Febrero de 2026
136 Minutos
Apta mayores de 16 años con reservas
La tragedia golpea cuando Heathcliff se enamora de Catherine Earnshaw, una mujer de una familia adinerada de la Inglaterra del siglo XVIII.
RESUMEN CRITICAS
Hugo Zapata D +
Matías Lértora A
IMDB (Internacional) 6.1
Rotten Tomatoes (USA) 66 %
Clarín regular
La Nación buena
CRÍTICA DE HUGO ZAPATA
CRÍTICA DE MATÍAS LÉRTORA
Primero que nada aclaro que no leí la novela de Emily Brontë y que la única conexión que tenía con esta obra era la adaptación de 1992 con Juliette Binoche y Ralph Fiennes, que ya me la olvidé.
Así que no sabía exactamente qué me iba a encontrar.
Sí sabía que había (y hay) un fandom muy dividido por las inexactitudes con la obra original, ya sea en trama o personajes.
Aclarado esto, debo decir que me encantó el film.
Primero desde la puesta y la fotografía.
Emerald Fennell, en su tercer largometraje como directora, vuelve a demostrar su personalidad. Y esta vez elevando la apuesta en todo sentido. Su película no es solemne ni “literaria”: es física, casi táctil. Todo transpira. Hay barro, humedad, sudor, lluvia, piel, respiración. La pasión no está en los diálogos sino en los cuerpos.
Porque más allá del artificio de los sets —deliberadamente estilizados, casi anacrónicos por momentos— y de un montaje muy preciso, lo que más brilla es la dirección actoral.
Tanto Margot Robbie como Jacob Elordi la rompen en sus papeles.
Elordi construye un Heathcliff que muta. Arranca como ese personaje casi de cuento romántico, idealizado, y progresivamente se convierte en algo más oscuro: rencoroso, manipulador, dominante. No es un villano clásico, sino la encarnación de una obsesión que se pudre con el tiempo.
Robbie, en cambio, compone una Cathy ambigua. Vulnerable por momentos, caprichosa e impulsiva en otros. Quizás más suavizada que en otras versiones, pero siempre atravesada por una intensidad que roza lo autodestructivo.
Ambos encajan a la perfección en lo que los tiempos modernos catalogan como “relación tóxica”. Pero reducir la película a eso sería simplificarla demasiado. Lo que propone Fennell no es un romance trágico al estilo clásico, sino algo más incómodo: dos personas profundamente desordenadas que no pueden —ni quieren— mantenerse lejos una de la otra.
No coincido para nada con esa afirmación marketinera que enuncia que este film es “la nueva Titanic”.
Titanic —que ya cumple 30 años— es una fábula romántica con héroes nobles, antagonistas claros y una tragedia externa que separa a los amantes.
Acá no.
Acá no hay pureza ni destino épico. No hay iceberg. El desastre son ellos.
Es todo más sucio, más impulsivo, más irracional. El amor es casi una excusa para hablar del delirio, del ego, de la incapacidad de soltar. Los personajes no evolucionan: involucionan.
Otro punto interesante es el sexo. Celebro que una película mainstream sea adulta y sexual. Que no esquive el deseo ni lo edulcore. No necesita ser explícita para resultar provocadora. La sexualidad acá no es decorativa: es motor narrativo. Es pulsión, es poder, es territorio de humillación y de dominación.
Fennell se entrega a la intensidad emocional y sensorial. Y en esa decisión encuentra su versión más lograda.
Puede que para los puristas de Brontë esto sea una herejía.
Pero como experiencia cinematográfica, como relato de una pasión enfermiza filmada sin pudor ni solemnidad, funciona. Y mucho.
CRÍTICAS DEL PUBLICO
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9
5
8
